BEISBOL MUNDIAL.-¡Saquen las escobas y pidan un chopped cheese para celebrar, Nueva York! Los Yankees le dieron una verdadera paliza de 9-0 a los Boston Red Sox en el arranque de la Serie de Comodines, y lo más sabroso de la noche es que los propios hijos de Massachusetts fueron quienes le clavaron la daga en el corazón a los patirrojos.
¿Sin Aaron Judge por una molestia en la pantorrilla? ¡No hay bronca en el Bronx! Ben Rice se puso el traje de héroe y traicionó a su equipo de la infancia repartiendo leña a diestra y siniestra. El tipo castigó a Boston con dos bambinazos, incluyendo un Grand Slam lapidario en los últimos innings, y cerró la noche con seis remolcadas y cuatro imparables. Austin Wells aportó dos rayitas más bateando noveno, y el chamaquito George Lombard Jr. no se achicó en su debut de postemporada, pegando tres hits con la tranquilidad de un veterano a sus 21 años.
La ironía es una delicia: tanto Rice como el abridor Cam Schlittler crecieron respirando el aire de los Red Sox en Nueva Inglaterra, hasta que el Imperio del Mal los rescató en el draft amateur directamente desde el patio trasero de Boston.
En la lomita, Schlittler demostró por qué es el papá de los pollitos y el claro favorito al Cy Young de la Americana (ese 1.95 de efectividad en la liga no miente). El derecho dictó una cátedra ponchando a 10 y permitiendo apenas dos hits en 6.1 entradas. Soltó el brazo con 117 pitcheos —su máxima cifra personal y la mayor cantidad para un abridor de los Yankees en postemporada desde que el histórico CC Sabathia tiró 121 contra Baltimore en 2012—.
El Yankee Stadium era un manicomio de 48,437 almas coreando «¡MVP! ¡MVP!» cuando Schlittler retiró a 13 bateadores en fila. Se fue ovacionado de pie, y Paul Blackburn entró para apagar el único intento de rebelión en la séptima obligando a Ceddanne Rafaela a batear para un doble play.
Lo que se viene: El regreso del hijo no muy pródigo
Con esta victoria, Nueva York está a un triunfo de mandar a Boston a vacacionar temprano y avanzar a la Serie Divisional contra Tampa Bay. Pero el Juego 2 de este miércoles tiene un morbo especial.
Los Red Sox mandarán a la loma a Sonny Gray (18-5, 2.72 ERA). Ya sabemos la historia: Gray pasó un año y medio de pesadilla con los Yankees entre 2017 y 2018, y nunca le ha temblado la voz para tirarle tierra al Bronx. Aunque el martes anduvo muy diplomático diciendo que jugar en Nueva York lo hizo «un hombre más fuerte y mejor lanzador», habrá que ver si los fantasmas del estadio no lo persiguen de nuevo.
Por su parte, los Bombarderos del Bronx le darán la bola al zurdo Max Fried (5-5, 2.80 ERA). Aunque las lesiones lo limitaron a 20 aperturas este año, Fried ya sabe lo que es domar a Boston; el año pasado los blanqueó durante 6.1 entradas en el primer juego del Comodín. ¡Que suene el «New York, New York»!