SEATTLE — Mauricio Pochettino se ha convertido en un ícono tan grande al frente de la Selección de Estados Unidos (USMNT) en esta Copa del Mundo, que recientemente tuvo que aclarar con humor que sigue siendo «100% argentino». Sin embargo, este viernes por la noche, el estratega vivió la máxima experiencia estadounidense: subirse a la lomita de un estadio de Grandes Ligas.
Aprovechando el fin de semana festivo por el 4 de julio, Pochettino fue el encargado de lanzar la primera bola ceremonial en el T-Mobile Park, previo al electrizante duelo de la Liga Americana entre los Seattle Mariners y los Toronto Blue Jays.
El evento sirvió como preámbulo perfecto para el partido más importante de esta generación para el USMNT: su choque de octavos de final del Mundial ante Bélgica, programado para este lunes a un costado del estadio de béisbol, en el Lumen Field (temporalmente llamado Seattle Stadium).
Entrenamiento especial en el diamante… y en la portería
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— U.S. Soccer Men's National Team (@USMNT) July 3, 2026
El mánager mundialista no subió al montículo improvisando. Por la mañana, durante la práctica de la selección en el Husky Soccer Stadium de la Universidad de Washington, Pochettino se puso el guante de béisbol por primera vez.
Su coach personal de pitcheo fue nada menos que su portero suplente, Matt Turner. El guardameta, quien jugó béisbol en la escuela secundaria y ya había lanzado una primera bola en un juego de los Angelinos semanas atrás, le dio algunos consejos clave sobre la mecánica de lanzamiento. Se rumoraba que el argentino jamás había tocado una pelota de béisbol hasta ese día, pero la práctica rindió frutos.
Alfombra roja, el tridente y un pitcheo perfecto
Llegada la noche, el T-Mobile Park se vistió de gala. Cerca de 70 miembros del campamento estadounidense, incluyendo a toda la plantilla, fueron presentados uno por uno desfilando por una alfombra roja hacia el infield.
El capitán Christian Pulisic recibió una enorme ovación, pero los aplausos más ensordecedores fueron para el ídolo local de los Seattle Sounders, Christian Roldan, quien saltó al campo empuñando el famoso tridente de jonrones de los Mariners.
Finalmente, llegó el momento estelar. Enfundado en un jersey de los Mariners, Pochettino se paró en el diamante y lanzó un soberbio strike directo a la mascota del mánager de Seattle, Dan Wilson, desatando la locura en las gradas.
«[Seattle] es una gran ciudad, es una ciudad muy futbolera. Muchas gracias», dijo brevemente Pochettino al tomar el micrófono.
Béisbol, rivalidad y «Country Roads»
El acto protocolario terminó con una foto grupal entre los jugadores de los Mariners —muchos ondeando banderas estadounidenses— y los futbolistas del USMNT. El estadio retumbó con el grito de «¡U-S-A!» y un coro masivo de “Take Me Home, Country Roads” de John Denver, canción que se ha convertido en el himno de victoria de la selección en este Mundial.
La presencia del equipo nacional le dio una carga extra de energía a una serie que de por sí ya era tensa. Históricamente, las visitas de los Blue Jays a Seattle provocan una auténtica «invasión canadiense» de fanáticos que cruzan la frontera desde Vancouver. Si a esto le sumamos que el duelo tenía tintes de revancha por la Serie de Campeonato de la Liga Americana (ALCS), el ambiente fue simplemente inmejorable.
Ahora, Pochettino y sus dirigidos cambiarán el diamante por el césped mundialista. Con un récord histórico invicto de 7-0-0 jugando en Seattle, el USMNT buscará este lunes hacer historia ante Bélgica y clasificar a los cuartos de final, una hazaña que Estados Unidos no logra en el torneo masculino desde 1930.